Hay momentos en los que la vida decide por nosotros.
Teníamos una agenda organizada, planes ilusionantes, viajes preparados y la sensación de que sabíamos cómo serían las próximas semanas. Y, de repente, todo cambia.
En esos momentos descubrimos que no siempre podemos elegir lo que sucede, pero sí cómo queremos vivirlo.
Por eso, estos días he escrito una pequeña lista de "Sí". No para exigirme más, sino para recordarme aquello que realmente merece la pena.
Sí a aceptar que descansar también es avanzar.
Sí a pedir ayuda cuando la necesito.
Sí a tener paciencia con mi cuerpo y respetar sus tiempos.
Sí a seguir cuidando mi alimentación y mis pequeños hábitos, aunque el ritmo sea diferente.
Sí a leer, aprender y dedicar tiempo a aquello que normalmente siempre dejo para después.
Sí a las conversaciones tranquilas, a la familia y a las personas que siempre están.
Sí a agradecer todo aquello que sigue estando, incluso cuando los planes cambian.
Con frecuencia creemos que la fortaleza consiste en seguir adelante sin detenernos. Sin embargo, con el paso de los años he aprendido que también hay fortaleza en saber parar, aceptar y confiar.
Porque la vida no siempre nos lleva por el camino que habíamos imaginado. Pero incluso en los desvíos puede haber aprendizaje, calma y nuevas oportunidades para mirar las cosas desde otra perspectiva.
Quizá no podamos controlar todo lo que ocurre.
Pero siempre podremos decidir a qué queremos seguir diciendo sí.
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